Tuesday, August 01, 2006

Improvisando

Dado que el Club Social y Deportivo Los Intratables (CSDLI) cada día toma mas cuerpo y fuerzas, las juntas ordinarias y extraordinarias están a la orden del día.

Si bien la nómina del sábado estaba mermada por las vacaciones de invierno, los esquiadores, y los que dicen estudiar para el examen de grado, éramos un número no menor.

Para mi, todo partió tipo 5 en el Starbucks de Alonso de Córdova. Un cafecito de sábado por la tarde. Solo compañeros de colegio que nos vemos tan regular como espaciadamente. La persona que me atendió me dijo, bajito por si pasaba, “para prepararse para el carrete de hoy”. Y que me han dicho… “Obvio, si anoche me quedé encerrado” hube de contestarle. Risas de complicidad. Entonces – acotó - te regalo el mejor vaso pistolero. Era una vaso normal, un poco mas ancho que los típicos, esos en los que te sirven los jugos. Pero no era eso todo, tenía tres medidas, tres rayitas. “Hasta la primera el hielo y hasta la segunda el pisco”. Dijo eso, se rió para sus adentros, como recordando y se fue a seguir haciendo cafés. “Gracias, me lo llevo entonces” le dije, pensando en el carrete de la noche.

Hasta ese minuto no pintaba nada de bien, en ningún sentido. Nos fuimos caminando a la casa del Nico Lipthay y la René en A. de Córdova. Conversamos un rato de cualquier cosa, básicamente tonteras agradables. Era como ese ambiente de domingo en la tarde: medio relajado, sin stress y ya oscureciendo en las ventanas.

Nos fuimos tipo 8. Íbamos a dejar a la Angélica a su casa, cuando nos llamó su madre para que el Dr. Cruz la pasara a ver por un lumbago que la aquejaba. Pues bien, no pudimos menos que pasar. La pobre estaba bien a maltraer producto de la sacada a pasear de su perro. Diagnóstico y receta escrita, partimos a su casa a comer.

La casa de Juan Pablo siempre está igual, perfecta, ordenada. Llegamos y la tía Marta (que es una santa muy simpática) nos atendió de la mejor manera. Conversamos de la relación médico paciente. Era sábado en la noche y no estaba en lo mas mínimo apurado, ni siquiera cuado me llamaba el presidente o el tesorero.

Tipo 10.30 nos lanzamos a la noche en el bólido de JP. El departamento de Cristián era rico, amplio, con una gran mesa de centro. Éramos varios los intratables que estaríamos esa noche. Al llegar, la cara de maldad en varios de ellos sería solo un augurio de los que acaecería mas tarde.

Piscolas, una vez mas, fueron y vinieron. Lo demás es historia conocida, cháchara de fútbol, leyes, Lost y no que película. Hasta de relojes e imitaciones hablamos. Justo en ese momento hizo su entrada triunfal Bohemio y Mr. President. Extraordinario. Venían de un asado de Curacaví. Solo traían una botella de agua mineral con no se que cosa adentro.

Así trascurrió todo, al ritmo de DJ Mato con Intratables Mix 2006 hasta las 1.30 am. Los Intratables abordamos un bólido hacia Irarrázabal. Solo se oía Kmazú dentro de ese auto. Y así no mas fue.

En la fila ya nos habíamos echo notar: “Sr. Ud. no puede entrar, ha estado bebiendo”. Genial, digna de un Nóble la acotación del Sr. Guardia de seguridad. Nos vimos en la obligación de hacer un rápido catástro de quienes habían estado bebiendo, a lo que el resto de la cola accedió gustosa, levantando la mano frente a la inminente pregunta.

Entramos (no me pregunten el precio de la entrada) a ese safari. Había animales de todos portes y colores, haciendo ruiditos extraños, comiéndose unos a otros en ese enturbiecido ambiente. Bohémio se me escapó rápido, igual que Mike. Eramos wingmans con el sr. Tesorero. Así, haciéndonos pasar por hermanos, nos lanzamos al asalto de la pista. Monona la chica que bailaba con el gorrito, y la tipa del lado, nos fuimos acercando cual gacela al antílope. De pronto, cuando la distancia era inexplicable ocurrió: “baila señorita”. Risas, nombre, edades. Pues bien, el sr. Tesorero sacó a la hermana chica y linda y me quedé con la grande de 30 años, separada a la que no me atreví a preguntarle por los hijos.

Cuando irrumpió C4, el grupo de reaggeton en vivo, había despachado a esta dama. Sr. Tesorero hacía girar como loca a la chica. Paseo por los costados cuando me encontré con Cristián, mirando fijo las alturas. Pues sigo el sentido de su mirar y me encuentro con dos féminas bailando escasas de ropa sobre un parlante un tecno hirsuto. No se podía creer. Al final, parecía una cáta: todos opinaban.

Ya tarde, cuando el cansancio comenzaba a causar mella entre las tropas, volvió el guardia de la entrada y nuevamente la cargó con Mike: “No puedes sacar a bailar mas mujeres”. No entendía nada. Ahora si que me sentía en una película de W. Allen o de T. Burton. Las caras de nosotros frente a esta aberración era extraordinarias. No hubo respuesta. Solo nos fuimos a tomar la última de la noche.

El auto de vuelta fue tremendo, pasado a historia medio real-medio fantasía, pero 100% divertida. No pudimos hacer el clásico pitstop de la noche en Burger King de Vitacura, porque ya había cerrado.

Me bajé en mi casa tipo 7.45 am, justo cuando mi hermano chico se levantaba a tomar agua… Que belleza…

Del almuerzo del día siguiente solo puedo rescatar las palabras de mi hermana: vamos a formar un centro de padres para el “Club Social y Deportivo Los Intratables.” Quizá no sería mala idea…

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